Desde CEDECARNE, FEDEPESCA y CEOPPAN, organizaciones nacionales representativas del comercio especializado del pescado, el pan y la carne, respectivamente, reclamamos una revisión del calendario de implantación de VERI*FACTU que permita coordinar esta nueva obligación con la futura factura electrónica y evite que autónomos, microempresas y pequeños comercios tengan que realizar sucesivas adaptaciones tecnológicas en apenas unos años.
Las tres organizaciones compartimos así la preocupación trasladada recientemente por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ATA, que ha solicitado coordinar la entrada en vigor de VERI*FACTU con la factura electrónica para evitar inversiones sucesivas en programas de facturación, cajas registradoras, balanzas y otros equipos que podrían tener que volver a modificarse posteriormente. ATA ha advertido especialmente del impacto que esta situación puede tener sobre aquellos negocios que ya trabajan con sistemas integrados de venta y facturación.
Esta preocupación coincide con las reivindicaciones que desde CEDECARNE, FEDEPESCA y CEOPPAN venimos trasladando desde comienzos de año. El comercio especializado de alimentación está formado mayoritariamente por negocios familiares, autónomos y microempresas con estructuras administrativas reducidas y una capacidad limitada para asumir nuevas inversiones que no generan un retorno directo para sus establecimientos.
En el caso de las empresas de comercio especializado de alimentación, esta adaptación presenta además una dificultad añadida por la utilización generalizada de básculas homologadas e integradas con los sistemas de venta. La adaptación a VERI*FACTU puede obligar a sustituir equipos todavía plenamente operativos o a incorporar nuevas soluciones de hardware y software, con un coste especialmente importante para establecimientos de pequeño tamaño. Una problemática que también afecta a otros comercios especializados que realizan ventas por peso, como numerosas carnicerías y determinados establecimientos de alimentación.
FEDEPESCA ya señaló el pasado mes de julio que la necesaria digitalización y modernización de las obligaciones fiscales debe llevarse a cabo con planificación, seguridad jurídica y proporcionalidad, evitando que los pequeños negocios tengan que afrontar varias adaptaciones tecnológicas en un corto espacio de tiempo y reclamando una coordinación con la facturación electrónica y con el futuro marco europeo ViDA.
UNA IMPLANTACIÓN ADAPTADA A LA REALIDAD DE LAS MICROEMPRESAS
En CEDECARNE, FEDEPESCA y CEOPPAN reiteramos, por tanto, la necesidad de aprovechar los próximos meses para revisar la implantación de VERI*FACTU y establecer un modelo que tenga en cuenta las características fiscales, económicas y operativas del pequeño comercio especializado de alimentación.
Consideramos necesario contemplar exenciones para los colectivos más vulnerables, especialmente determinados autónomos y microempresas; establecer un tratamiento específico para las ventas mediadas por báscula cuando no existan soluciones técnicas plenamente operativas y de coste asumible; y acompañar cualquier obligación de adaptación con medidas reales de apoyo, como deducciones fiscales, subvenciones o líneas de financiación para la adquisición y actualización de software, TPV, básculas y otros equipos. Estas medidas ya fueron planteadas conjuntamente por las tres organizaciones a comienzos de 2026.
Asimismo, consideramos especialmente importante tener en cuenta la situación de los autónomos minoristas acogidos al Régimen Especial del Recargo de Equivalencia, cuya actividad se dirige fundamentalmente al consumidor final y cuya estructura fiscal y administrativa difiere de la de empresas de mayor dimensión. Venimos reclamando que se valore la exoneración de VERI*FACTU para aquellos pequeños operadores en los que la aplicación de la medida genere una carga desproporcionada respecto de su aportación a los objetivos de control fiscal.
En CEDECARNE, FEDEPESCA y CEOPPAN compartimos plenamente los objetivos de digitalización, transparencia y modernización de la actividad económica, pero consideramos que estas transformaciones deben producirse de forma coordinada, gradual y asumible.
La digitalización debe servir para simplificar la gestión de las empresas y mejorar su eficiencia, no para generar inversiones sucesivas, duplicidades y nuevas cargas que puedan comprometer la continuidad de miles de pescaderías, carnicerías y panaderías que forman parte esencial del comercio de proximidad, del empleo y de la vida económica y social de nuestros barrios y municipios.